Lionel Messi y Jude Bellingham lideran a dos selecciones con historias y generaciones distintas que buscarán este miércoles en Atlanta un lugar en la final de la Copa del Mundo.
Atlanta, Estados Unidos. El escenario está listo para una nueva edición de uno de los enfrentamientos más emblemáticos del fútbol mundial. Argentina e Inglaterra se enfrentarán este miércoles por un cupo en la final de la Copa del Mundo, en un duelo que combina historia, rivalidad y el choque entre dos figuras de distintas generaciones: Lionel Messi y Jude Bellingham.
A sus 39 años, Messi afronta el que podría ser uno de los últimos capítulos de su extraordinaria carrera mundialista. Del otro lado estará Bellingham, de 23 años, llamado a liderar la nueva generación del fútbol inglés y considerado uno de los grandes herederos del protagonismo internacional.
Messi, el líder de la Albiceleste
El capitán argentino llega como el principal referente de un equipo que busca convertirse en el primero en revalidar un título mundial desde que Brasil lo consiguió en 1958 y 1962.
En el torneo, Messi ha sido determinante con ocho goles y dos asistencias, liderando a una selección que ha debido superar exigentes desafíos en las rondas de eliminación directa.
Argentina avanzó tras vencer 3-2 a Cabo Verde en tiempo suplementario, remontar un déficit de dos goles para imponerse a Egipto y derrotar 3-1 a Suiza, también en la prórroga.
El seleccionador Lionel Scaloni espera que su equipo recupere el nivel futbolístico que lo llevó a conquistar el título mundial.
«Tenemos que volver a jugar al fútbol que nos hizo fuertes. Necesitamos que aparezcan los jugadores que nos llevaron a hacer un gran fútbol», expresó el técnico en la antesala del encuentro.
Curiosamente, será la primera vez que Messi enfrente a Inglaterra en una Copa del Mundo.
Inglaterra confía en Bellingham
La selección inglesa deposita gran parte de sus aspiraciones en Jude Bellingham, quien atraviesa el mejor momento de su joven carrera.
El mediocampista suma seis goles en el campeonato, incluidos dos dobletes consecutivos frente a México y Noruega, consolidándose como la principal figura ofensiva del conjunto dirigido por Thomas Tuchel.
El arquero Jordan Pickford destacó el privilegio de enfrentarse por primera vez a Messi, aunque advirtió que el peligro argentino va mucho más allá de su capitán.
«Todos conocemos la excelencia de Messi, pero también la de Argentina como equipo», afirmó.
Por su parte, Tuchel elogió el liderazgo del astro argentino.
«No hay palabras para describir lo que ha hecho durante este torneo. Es un auténtico líder y el jugador clave de su selección», señaló el entrenador inglés.
Una rivalidad con historia
Argentina e Inglaterra volverán a verse las caras por sexta ocasión en una Copa del Mundo, en una rivalidad marcada por episodios inolvidables dentro y fuera del terreno de juego.
Entre los antecedentes más recordados figuran los cuartos de final de Inglaterra 1966, con la polémica expulsión del capitán argentino Antonio Rattín, y el histórico duelo de México 1986, cuando Diego Maradona inmortalizó la «Mano de Dios» y el denominado «Gol del Siglo», apenas cuatro años después de la Guerra de las Malvinas.
Scaloni pidió separar el contexto histórico del compromiso deportivo.
«Es un partido de fútbol. Lo que ocurrió hace muchos años fue una historia muy triste y no tiene sentido alimentar esa rivalidad desde otro lugar», manifestó.
En la misma línea, el mediocampista Alexis Mac Allister aseguró que la motivación principal es alcanzar la final.
«Lo importante es que es una semifinal del mundo. El rival es Inglaterra, pero nuestro objetivo es llegar a la final», afirmó.
Historial favorable a Inglaterra
El balance de los enfrentamientos mundialistas favorece a Inglaterra, que acumula tres victorias frente a dos de Argentina. El último antecedente fue en el Mundial de Corea-Japón 2002, cuando los ingleses se impusieron 1-0 y eliminaron a la Albiceleste en la fase de grupos.
Para este compromiso, Argentina volverá a vestir su tradicional camiseta azul de visitante, una indumentaria asociada a momentos memorables de su historia, como el título obtenido en México 1986 y la victoria por penales sobre Inglaterra en Francia 1998.
Con un boleto a la final en juego, el clásico promete añadir un nuevo capítulo a una de las rivalidades más apasionantes del fútbol mundial.


















