El centro de estudios sostiene que los riesgos de privacidad deben analizarse sin sesgos geopolíticos y reclama mayor transparencia, auditorías y soberanía tecnológica para República Dominicana.
El Centro Dominicano de Estudios sobre China (Cendoesch) llamó a las autoridades y a la ciudadanía a analizar con mayor amplitud las advertencias de Estados Unidos sobre los posibles riesgos asociados al uso de dispositivos tecnológicos de fabricación china en República Dominicana.
La entidad consideró que cualquier debate sobre seguridad digital debe tomar en cuenta el historial de vigilancia tecnológica de distintas potencias y evitar que las preocupaciones sobre privacidad sean abordadas exclusivamente desde una perspectiva geopolítica.
Cendoesch aclaró que su posición no pretende respaldar a empresas chinas ni cuestionar de manera particular a Estados Unidos, sino promover una discusión que permita al país adoptar decisiones propias en materia de seguridad, tecnología y protección de datos.
Como parte de sus argumentos, la institución recordó episodios de espionaje atribuidos a gobiernos occidentales, entre ellos la interceptación de comunicaciones de la entonces canciller alemana Angela Merkel, así como las revelaciones de Edward Snowden sobre programas de vigilancia electrónica de Estados Unidos.
También mencionó el escándalo de Facebook y Cambridge Analytica como ejemplo de los riesgos que pueden surgir del manejo masivo de información personal por parte de grandes compañías tecnológicas.
El centro de estudios sostuvo que estos antecedentes no deben utilizarse para minimizar los posibles riesgos provenientes de la tecnología china, sino para establecer un análisis equilibrado que contemple las amenazas independientemente de su origen.
En ese sentido, recomendó que República Dominicana fortalezca sus mecanismos de supervisión mediante auditorías tecnológicas, mayores niveles de transparencia y políticas orientadas a proteger la información de los ciudadanos.
Cendoesch insistió en que la discusión sobre tecnología y seguridad debe centrarse en evidencias y mecanismos verificables, en lugar de convertirla en una disputa entre potencias.
La organización concluyó que el país debe desarrollar una política de soberanía tecnológica que le permita evaluar los riesgos asociados a cualquier proveedor extranjero y tomar decisiones que prioricen la seguridad y la privacidad de los dominicanos.


















