Los registros oficiales de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) sitúan a la provincia Sánchez Ramírez con 304 proyectos de construcción privada, superando la actividad de plazas urbanas tradicionales como Santiago.
Sánchez Ramínez: La geografía económica de la República Dominicana experimenta una notable descentralización en sus motores de crecimiento urbano. De acuerdo con los indicadores más recientes de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y el Ministerio de Vivienda y Edificaciones (MIVED).
El organismo reveló mediante su último estudio que, la provincia de Sánchez Ramírez se ha consolidado como una de las cuatro demarcaciones que concentran más del 72% de la edificación del sector privado en todo el país, registrando un total de 304 proyectos residenciales y comerciales activos durante el último año.
El dato adquiere relevancia macroeconómica al constatar que el ritmo constructivo de esta demarcación del interior del país logró superar la actividad de plazas urbanas e industriales de larga tradición como Santiago, la cual reportó 250 obras en el mismo período.
Según esta última medición de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), Sánchez Ramírez supera a Santiago en un 21.6% en cantidad de proyectos de construcción privada registrados.
Sostiene el estudio que esa efervescencia inmobiliaria refleja una transformación de fondo en el poder adquisitivo local y una maduración del tejido empresarial que demanda nuevas estructuras habitacionales, de servicios y de logística comercial.
El motor detrás del «boom» inmobiliario
Manifesto que el dinamismo en la infraestructura civil privada no es un hecho aislado, sino el resultado de un ciclo de crecimiento sostenido que ha reconfigurado el mercado laboral de la región en las últimas dos décadas.
Es ante esta realidad que, analistas económicos señalan que el impulsor histórico de este capital en circulación ha sido la consolidación de la actividad minera de gran escala en la provincia.
La evolución de las operaciones mineras metálicas ha permitido inyectar una masa salarial constante, reduciendo los niveles de desempleo regional a un 7.3% (una de las tasas más bajas del país) y provocando un fuerte efecto multiplicador que hoy sostiene más de 4,070 negocios formalizados en la Cámara de Comercio local.
La estabilidad de los ingresos derivados de la cadena de suministro industrial —que incluye compras directas a proveedores locales y un incremento sustancial en el Valor Agregado Bruto (VAB) de la zona ha frenado el histórico éxodo demográfico hacia las grandes urbes, permitiendo que la riqueza generada en el subsuelo retorne a la comunidad en forma de inversión en ladrillo y cemento.
Con una proyección operativa industrial garantizada más allá del año 2040, Sánchez Ramírez se perfila no solo como un bastión fiscal para el Estado dominicano, sino como un mercado inmobiliario emergente de alta previsibilidad para los desarrolladores locales.


















